Es un agrado recomendar esta página, que en realidad aporta mucho más que opiniones, aunque de hecho es lo que menos tiene. La página contiene una buena cantidad de documentos que ilustran acerca de la historia del Rock colombiano. Sin entrar en sectarismos musicales, se apropia de elementos básicos tomados de documentos fílmicos, artículos de prensa y ensayos académicos, para construir una fuente de base de datos, sacados juiciosamente de los archivos de la memoria de nuestro Rock.
La página es en sí un ejercicio de su autor, que se destaca por el interés académico, histórico y musical, generando un espacio distinto donde se encuentra uno, con bastantes sorpresas. En este mes de marzo, publicó por ejemplo, una lista de los bares de Rock más antiguos de la ciudad, misma que replico en este espacio, dándole todo el crédito y remitiendo a los lectores a su espacio en la red:
"Aunque parecen estar en vías de extinción, los bares alternativos tienen su tabla de salvación: explotar la tradicional inconformidad de la juventud de todos los tiempos.
Nombre del bar (Año de inauguración) Dirección. (Situación)
Iron Speed (1987) Calle 45 con carrera 15. (Cerrado)
Barbarie (1988) Calle 10 con carrera 3a. (Cerrado)
Tranvía Bar (1988) Calle 10 con carrera 4a. (Cerrado)
La Casona (1988) Calle 10 con carrera 4a. (Cerrado)
Estación Central. (1988) Calle 10 con carrera 3a. (Cerrado)
Music Factory (1988) Carrera 13A con calle 15. (Abierto)
Rapsoda (1988) Calle 84 con carrera 13. (Cerrado)
Barbie (1990) Calle 146 con carrera 7a. (Cerrado)
Vértigo, Campo Elías I (1990) Calle 34 con carrera 13A. (Cerrado)
TVG (1991) Calle 53 con carrera 10. (Cerrado)
Fangoria (1992) Calle 70 con carrera 5a. (Cerrado)
Vena Arteria (1992) Calle 28 con carrera 4a. (Cerrado)
Rotten Rats (1992) Calle 94 con carrera 15. (Cerrado)
Acme (1992) Calle 53 con carrera 10. (Cerrado)
Suburbia (1992) Calle 127 con autopista (Cerrado)
Vértigo, Campo Elías II (1992) Calle 50 con carrera 20 (Cerrado)
Bol & Bar (1992) Calle 63 con carrera 9a. (Cerrado)
Membrana (1992) Calle 46 con carrera 7a. (Cerrado)
Astrolabio (1992) Calle 86 con carrera 14. (Cerrado)
Blade Runner (1993) Calle 36 con carrera 15. (Abierto)
LSD (1993) Calle 53 con carrera 10. (Cerrado)
Amor líquido (1993) Calle 76 con carrera 15. (Cerrado)
Vértigo Campo Elías III (1993) Calle 53 con carrera 10. (Cerrado)
Heaven (1993) Calle 67 con Caracas. (Abierto)
Transilvania (1993) Carrera 7a. con calle 59. (Cerrado)
Florhisteria (1993) Calle 65 con carrera 7a. (Cerrado)
Sátiro (1993) Calle 54 con carrera 7a. (Abierto)
Bunker (1993) Calle 67 con carrera 7a. (Abierto)
Kalimán (1994) Calle 82 con carrera 14. (Abierto)"
Fuente: http://rockcolombiadocs.blogspot.com/
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Simplemente Rock de la Memoria, por la historia y desde nuestro país.
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CONTEXTO DE CREACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DISTRITAL "FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS"
Publicado en: Universidad Distrital: 60 Años de Memoria y Vida. Bogotá 2008. Ed Panamericana- Ufondo de publicaciones U. Distrital. . Páginas 9-17
ISBN: 9789588337395
Autor: Carlos Arturo Reina Rodríguez. Candidato a Doctor en Historia. U. Nacional. Profesor U. Distrital.
Pensar en el contexto de creación de la Universidad Distrital, también es referirse a la historia de la Universidad en Colombia y desde luego a una coyuntura particular a fines de los años 40 del siglo XX.
Este siglo, consolidó a la Universidad Nacional, como proyecto de educación superior pública en Colombia, mientras al mismo tiempo, Bogotá se convirtió en el centro educativo por excelencia. Al finalizar los 40, y comenzar los años 50, fueron fundadas buena parte de las universidades regionales actualmente vigentes, mientras apareció una enorme preocupación por el desarrollo de los campos técnico y tecnológico que se materializaron con la creación de carreras de esta índole.
En esta década, el país continuó con los procesos de industrialización iniciados por el gobierno de Alfonso López Pumarejo en 1934 y que facilitaron en las décadas siguientes avanzar en el desarrollo y modernización de buena parte de la infraestructura del país. Era muy importante por entonces, generar condiciones que facilitaran un proceso como este. Crear escuelas técnicas se convirtió en una alternativa frente a las carreras profesionales que se ofrecían en las universidades existentes, instituciones influenciadas por la acción y presencia de la Iglesia católica y de los partidos políticos. La formación de mano de obra calificada, resultó ser prioridad en este contexto.
A partir de 1948, y después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la historia de Colombia generó una nueva dinámica que puso en directa contravía los esquemas mentales de lo rural y lo urbano que se venían dando desde dos décadas antes. La reconstrucción de las ciudades y pueblos afectados así como la de Bogotá, sirvieron como punto de partida para nuevos procesos de desarrollo urbano, así como para la formulación de estrategias de planeación que involucraron el espacio público, vías, transporte y comunicaciones, así como también Salud, vivienda y Educación
Años antes, se observaba en el ambiente nacional el afán y la urgencia de industrializar al país, en donde las misiones extranjeras fueron importantes en este proceso, algunos de cuyos miembros posteriormente ingresarían como profesores a las nacientes universidades.
Años antes, desde la creación de la Escuela de Artes y Oficios de Bogotá, hasta el desarrollo del Instituto Técnico Central, se planteó la necesidad de realizar cambios en las formas como se educaba a los sectores populares, en perspectiva de generar posibilidades de mejorar sus condiciones socio económicas. No obstante, la pugna entre los partidos impidió realizar ajustes apropiados. Esto fue denunciado en abril de 1940, cuando el entonces Ministro de Educación, Jorge Eliécer Gaitán, quien realiza un balance del sistema educativo, y señala algunos de sus principales problemas, entre ellos, la dificultad para los sectores menos favorecidos de ingresar a la Universidad. Este expresa la necesidad de brindar mejores garantías educativas y sobre todo, haciendo énfasis en la necesidad imperiosa de mejorar la educación, sobre todo secundaria por medio de la creación de departamentos técnicos, que permitieran que aquellos que no pudieran entrar a la Universidad, poseyeran herramientas para ingresar al campo laboral. También se debatió en esta década, acerca de la importancia de la educación de la mujer y de como debían ser creadas algunas carreras donde ellas pudieran contribuir al desarrollo intelectual del país. Gaitán se retira de este cargo, no sin antes haber creado un Concejo Técnico de la Enseñanza primaria, el Concejo Nacional de Segunda Enseñanza, al tiempo que impulsó la Enseñanza Agraria, la construcción y creación de más de 50 instituciones escolares, el fortalecimiento de la enseñanza comercial, el ordenamiento de la carrera administrativa y la creación de un instituto para el desarrollo científico denominado Ateneo Nacional de Altos Estudios.
El diario El Tiempo, destacó “el gobierno procuró intensificar los múltiples aspectos de enseñanza orientada hacia la especialización en nuevos oficios y la vinculación estrecha con la industria nacional y con las escuelas complementarias." Luego Gaitán agregó que “Existe una urgencia de promover entre nosotros una campaña tendiente a lograr la organización científica de la enseñanza industrial técnica".
Desde 1941 a 1945, quedó a cargo de Guillermo Nanneti quien fue continuador de las políticas educativas gaitanistas. Uno de los problemas que se cuestionaron de manera frecuente, fue el acceso de los bachilleres a la ecuación superior. En este momento fue nombrado como rector de la Universidad Nacional Gerardo Molina, tiempo en el que se realizaron varias discusiones acerca de la autonomía universitaria y donde los estudiantes exigieron mayor participación mientras que realizaban algunas huelgas.
Aparece el Instituto Caro y Cuervo en 1944, resaltado como una entidad de altos estudios lingüísticos y Filológicos que pretendió llevar a Colombia a estar en los primeros lugares a nivel mundial, en cuanto a estas áreas se refiere. Se llevó a cabo un plan de reformas para la educación pública donde la dirección de educación fue dividida en cinco departamentos: departamento técnico, administrativo, de negocios generales, de medicina escolar y de construcciones escolares. El departamento Técnico será fundamental pues la razón del Colegió Municipal será precisamente el departamento técnico concebido por Antonio García como Politécnico en el anteproyecto de 1947 y materializado después de la muerte de Gaitán en el acta de fundación de la Universidad Distrital.
Posteriormente y en medio de caldeados debates, se planteó una reforma educativa en el año de 1947, mismo año en el que falleció Gabriel Turbay y se anunció la candidatura única de Gaitán en un prematuro ambiente pre electoral. En el mes de Octubre de 1947, fueron realizadas las elecciones para el concejo de la ciudad, las cuales son ganadas ampliamente por el partido liberal, quienes elijen a 11 concejales sobre 4 del partido conservador. Entre los concejales elegidos se encuentra el proponente del proyecto de creación del Colegio Municipal, que a la postre se convirtió en la Universidad Distrital, el economista Antonio García Nossa, amigo de Jorge Eliécer Gaitán con quien también diseñaron el llamado Plan Gaitán.
Este mismo año de 1947, el Ingeniero Italo Amore, especialista en radio-electricidad, trató el problema para la reglamentación de esta industria en Colombia, asegurando que "ya no es suficiente en una radio reglamentación moderna, considerar únicamente los campos de la telegrafía, telefonía y radiodifusión, que según la antigua escuela europea, solamente podían ser encomendados a rígidos monopolios estatales." Hay una necesidad abierta y esta será precisamente la que llenará la carrera de radio Técnica del Colegio Municipal, hoy, la carrera de Ingeniería Electrónica de la Universidad.
Hasta 1948, se realizó el debate acerca del ente al que debía encargarse de administrar la educación en Bogotá. Se discutió si era conveniente que lo tomara el Departamento, el Municipio o la Nación. En el caso de la Educación Superior, se propuso una reforma en 1947, donde se creó el Supremo Consejo de la Universidad Colombiana, teniendo como asiento la Universidad Nacional. Allí se estipuló que no podían existir diferencias de pensum ni de programas, ni de intensidad en los estudios, ni en la escala de calificaciones en cada una de las Universidades oficiales. Además se indicó que cada una de las universidades del país debía organizar escuelas industriales con capacidad mínima de 1000 estudiantes en la Nacional y 500 en las seccionales, quedando autorizadas para contratar en el exterior los técnicos indispensables para el eficaz desarrollo de su labor docente.
El Colegio Municipal y La Universidad.
El proyecto de creación del Colegio Municipal, es presentado por Antonio García el 6 de diciembre de 1947, siendo ratificado en el mes de febrero de 1948 y solo hasta marzo se planteó el inicio de clases, que fue postergado en varias ocasiones debido a problemas de infraestructura:
“EL PRIMERO DE MARZO INICIARA TAREAS EL COLEGIO MUNICIPAL DE BOGOTA: El Colegio Municipal tendrá una educación gratuita para varones. Este Colegio se organizará como externado. La selección de los estudiantes se realizará entre las personas que poseen escasos recursos”.
No obstante la fecha se posterga unos días. Nuevamente la prensa destaca la noticia de la siguiente manera:
“EL POLITECNICO MUNICIPAL ABRIRA EL QUINCE DE ESTE MES. EL COLEGIO SERA UNO DE LOS MEJORES DEL PAIS. Educación técnica gratuita se dará a la juventud. Funcionará en un amplio y cómodo edificio del barrio San Fernando. Se inaugura con cerca de 300 alumnos. Anzola Gómez, rector del Colegio habla sobre los fines del establecimiento”.
Aparece por primera vez, el nombre del rector del Colegio, Gabriel Anzola Gómez y que posteriormente será sucedido por el presbítero Daniel Caicedo, que es quien aparece en la mayoría de documentos.
Con el acaecimiento de los hechos del 9 de Abril y la muerte de Gaitán, el concejo de Bogotá determino renombrar algunas calles, plazas, barrios y avenidas, con el nombre del caudillo asesinado. Posteriormente el proyecto del Colegio Municipal, tuvo un claro matiz tanto desde sus objetivos como desde su perspectiva como parte de un proyecto de la bancada liberal en el concejo. De allí el nombre de Jorge Eliécer Gaitán en sus primeros dos años:
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“EL COLEGIO MUNICIPAL: Una de las iniciativas que mejor acogida puede merecer de la ciudadanía bogotana es la referente a la fundación del Colegio Municipal, instituto dedicado al servicio de la niñez proletaria y cuyo prospecto abarca proporciones que responden a las más exigentes necesidades de la moderna organización pedagógica. Con capacidad para cerca de dos mil estudiantes...”
Más adelante, se renombra el colegio y asume como Colegio Municipal Jorge Eliécer Gaitán:
“ESPLENDIDA REALIDAD ES EL COLEGIO MUNICIPAL "JORGE ELIECER GAITAN": Este colegio busca la democratización de la enseñanza y el poder dar a las clases populares una enseñanza que esté acorde con sus necesidades. Según el Alcalde Mazuera, el propósito del Colegio es ambicioso y corresponde a la imperiosa necesidad de ofrecerle a la juventud colombiana una preparación moral e intelectual sólida que capacite para luchar ventajosamente por la vida en esta época compleja y difícil como ninguna. Su rector es Gabriel Anzora Gómez."
En 1949, Antonio García empezó a formular la idea de diversificar la educación del Colegio y amplió la propuesta hasta configurar un modelo que posteriormente sirvió de base par ala estructura de la Universidad en 1950. Anota el concejal Carlos Lleras ante el Concejo de Bogotá:
“El proyecto crea la Ciudad Politécnica del Municipio de Bogotá en desarrollo de los Acuerdos 10 y 51 de 1948 y 7 y 33 de 1949, y he hecho al título una modificación para ajustarlo a un carácter más técnico de esta entidad, consistente en denominarlo Instituto Politécnico en vez de Ciudad Politécnica, por que este término no me parece el más aparente, ya que es usado para diversas clasificaciones como organizaciones urbanísticas, etc, y en cambio el instituto corresponde mejor a un criterio técnico educacional. Este instituto se compondría según el proyecto de las siguientes escuelas: Colegio Municipal Jorge Eliécer Gaitán, que funciona como sección de bachillerato hasta 4to año, y que incluirá una sección preparatoria para niños que lleguen a 4to año de escuelas primarias; la escuela de profesiones técnicas o auxiliares, que constituye el actual Departamento Politécnico del mismo y que creo ya funciona; la escuela técnico-industrial para la formación de operarios expertos y técnicos en las diferentes ramas de la industria, y de una escuela de capacitación técnica en las distintas ramas de artesanos”.
Antonio García no estuvo de acuerdo con la denominación de instituto, porque según él “hay una suma orgánica de institutos y nos encontramos con una suma de construcciones que responde a unas cuantas fundamentales, cuales son el colegio, que no es una institución aislada de bachillerato sino que es un bachillerato eminentemente técnico, o sea que se orienta a dar la formación general y fundamental para seguir las carreras cortas auxiliares que o pueden hacerse dentro de la Universidad. En seguida se tiene la sección politécnica, o sen las profesiones técnicas auxiliares superiores, tales como la de topógrafo, ayudante de laboratorio, dibujante industrial, estadígrafo, administrador, etc”.
Como se aprecia, prácticamente se empieza a diseñar una nueva institución, máxime cuando en la misma sesión se aprueba que el concejo directivo estará constituido por el representante de la Universidad Nacional, el rector del Colegio Municipal, el representante del Alcalde y uno del Concejo de Bogotá, lo que perfila a su vez, el origen del concejo Superior de la Universidad.
Es de este proyecto, de donde finalmente se dará vida en el año de 1950, a la Universidad Municipal de Bogotá, el 6 de agosto, inaugurada por el Presidente Ospina Pérez precisamente en el último día de su mandato.
Informa el periódico El Siglo:
La Universidad Municipal de la Capital se Fundará Oficialmente Esta Tarde: tendrá especializaciones sobre carreras menores, con cinco facultades. El Acta se firma esta tarde. El decreto correspondiente será expedido hoy. La Universidad Municipal de Bogotá será inaugurada oficialmente hoy a las dos de la tarde en una ceremonia simbólica que se efectuará en el despacho del Alcalde Santiago Trujillo Gómez, con la asistencia de miembros de la junta directiva del Colegio Municipal y de otras personalidades invitadas especialmente. El acta de fundación será firmada por el presidente Ospina Pérez, el gobernador Jorge Leiva, el alcalde Trujillo Gómez, el Ministro de educación Mosquera Garcés, el vicario capitular de Bogotá, monseñor Emilio de brigard, el cocal del Concejo municipal Carlos Alberto guzmán, el vocal de la Universidad Nacional, Álvaro Marín, el rector del Colegio, presbítero Daniel Caicedo, el inspector de educación municipal de Bogotá, Luís Eduardo Sánchez y el Secretario del Consejo directivo del Colegio Municipal, Salvador Linares. La Universidad Municipal constará de cinco facultades de especializaciones menores y que en su orden serán: Ingeniería radio técnica 3 años, ayudante de topografía, 2 años, perito forestal, 2 años, ayudante de geólogo 3 años, y perito en sondeos y perforaciones de pozos, 2 años. La Universidad Municipal de Bogotá será la primera entidad educativa de su género que funciona en el país. Hasta el momento se habían hecho algunos intentos que prácticamente no culminaron en nada satisfactorio. Por su parte, La facultad de radio-técnica con estudios sistematizados será el primer plantel universitario que funcione en América del sur.
El nombre de Jorge Eliécer Gaitán desaparece para la Universidad y en 1952 esta incorpora el nombre del personaje histórico payanes “Francisco José de caldas”. Por su parte, el Colegio Municipal, perdió temporalmente también este nombre hasta que pasados más de 15 años, cuando maestros y estudiantes del plantel buscaron su reconocimiento para llevar nuevamente el nombre con el cual se mantiene hasta la actualidad como IED Jorge Eliécer Gaitán.
Dos años después, el gobierno municipal en el decreto número 88 de febrero 26 de 1952 ratificó la creación de la Universidad, reconociéndole todas las prerrogativas que como Universidad le corresponde. Posteriormente por resolución Número 403 de 1952 el ministerio de Educación Nacional concedió el permiso autorizando provisionalmente el funcionamiento de la Universidad Municipal como instituto de enseñanza profesional, en las ramas de Ingeniería Radio técnica, ingeniería forestal y topografía y otorgando el título de Licenciado en el área respectiva. Finalizando ese año, se expidió el decreto 653 de Noviembre 13 de 1952, el cual amplió el alcance del acuerdo número 51 de 1948, en el sentido de crear carreras de larga duración que la habilitaron para otorgar títulos estrictamente académicos. Finalmente por medio de la resolución número 3410 de diciembre 9 de 1952 el Ministerio de Educación Nacional, aprobó los estatutos de la Universidad en razón a encontrarse los pensum y programas de las facultades de topografía, ingeniería forestal, e ingeniería electrónica, conforme a lo dispuesto en el artículo 12 de la ley 56 de 1927 y el decreto numero 260 de 1936. En la resolución numero 5128 se encuentra la aprobación definitiva que a los planes de Studio concedió el MEN. Este mismo años, la Universidad asume el Nombre de Universidad Municipal de Bogotá “Francisco José de Caldas”.
Como se aprecia, los años siguientes, removieron los objetivos iniciales y en cuestión de cuatro años del colegio Municipal se desprendió una Universidad que partió de un departamento técnico, que vinculara estudiantes de cuarto año de bachillerato al mismo, a una entidad educativo del orden superior. Tanto el Colegio como la Universidad siguieron caminos distintos, pero unidos por objetivos similares y bajo una visión fundacional, emanada del proyecto gaitanista de los años 40, cumpliendo en conjunto 60 años de memoria y vida.
Fuentes Documentales:
- Anales del Concejo de Bogotá
- El Tiempo
- El Siglo
- Este documento fue publicado por el profesor Carlos Reina, en el Libro Universidad Distrital: 60 años de memoria y Vida. Panamericana editores Bogotá 2008
servido por carlosreina
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Quería comentar este libro que para muchos, se ha convertido en una obra maestra sobre el tema Heavy Metal., pero para otros, (me incluyo), no pasa de ser uno más, que guarda algunas contradicciones. Por ello, no solo los invito a leerlo sino a ver esta reseña que encontré en la red y me permito copiar:
www.maxmetal.net/modules
EL SONIDO DE LA BESTIA:
Autor del libor: IAN CHRISTIE
AÑO: 2005
"Los yankees nos quieren vender esto como la "biblia del metal"... en fin, lo será para ellos. Cierto es que el libro tiene puntos a favor como una sección destinada al hair metal y al sleazy, cosa que seguramente no aparecería en una obra europea, pero... bueno, mejor lo voy contando.
Comienza el libro hablando de cómo Black Sabbath inventaron el metal, y olvidándose de la importancia de gente como Steppenwolf, Grand Funk Railroad, Iron Butterfly, Led Zeppelin, Alvin Lee o Cream para llegar a este punto, parece como si el metal surgiera de la nada. Los setenta los pasa a toda velocidad obviando a los grandes del hard rock/heavy americano e inglés. ¿Thin Lizzy?, ¿Rainbow?, ¿Kiss?, ¿AC/DC? ¿Deep Purple?... no deben sonarle, ni se acuerda de Aerosmith, que en aquella época eran el grupo más exitoso de los EEUU. En los 80 se centra en la irrupción del thrash de la Bay Área y carga contra la escena angelina. Encima el hombre se contradice al atacar a gente como Lillian Axe, Guns N Roses o WASP por poner sus vídeos en la MTV y luego alabar a Metallica por la grandeza del vídeo de One. Afirma que las baladas de estos grupos son "comerciales y vulgares" para luego elevar a obras de arte a Nothing Else Matters y The Unforgiven. Sus capítulos sobre el sleazy se basan simplemente en críticas descarnadas a este estilo.
Comete fallos tan garrafales como situar en la NWOBHM a AC/DC (que además de haber publicado su primer disco en 1973 eran australianos) u obviar los discos de Judas anteriores a "British Steel". De la escena alemana de los 80 se acuerda de Scorpions (para ponerles a parir), olvidando también sus discos de los 70, y bandas como Helloween, Warlock, Accept, Running Wild, etc aparecen nombrados y con mucha suerte. Su exploración sobre el metal extremo se centra principalmente en la escena death de Miami a finales de los 80, el Inner Circle (hablando más sobre su ideología que sobre su música) y algo sobre el death melódico escandinavo de los últimos años. Sobre el power metal italiano y alemán de los 90 poca cosa mete el hombre, y sobre gothic, doom o nu metal ya mejor no decir nada.
Resumiendo: errores, poca objetividad, salidas de tono constantes, una idolatría demasiado explícita hacia los Metallica clásicos, fallos de documentación... lo mejor: Algunas de la sórdidas anécdotas que se recogen (la mayoría de sobra conocidas por cualquier lector de publicaciones como This is Rock o Popular1), su artículo sobre la persecución del metal en los EEUU y la gran cantidad de fotografía a las que recurre. Existe un capítulo sobre metal en habla no inglesa pero ya de eso mejor no comentar nada, porque su aparición es más bien anecdótica. Obra poco recomendable (y lo curioso es que en muchos foros de intenet hay gente que lo alaba... sorprendente! que decían los Leño)" Donato Rouco
Concuerdo con la mayor parte de la reseña. Desde luego no puedo menos que opinar que en todo caso es una obra interesante y que su lectura es obligada para aproximarse a este tema.
servido por carlosreina
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El término que acoplaron entre otros, académicos como Michele Maffesoli, no solo ha sido sobre dimensionado sino que se abusó por completo del mismo. En este breve escrito justificaré mi posición contraria a la interpretación mediática de las llamadas "Tribus Urbanas"-
Por un lado, señalar que los jóvenes se pueden leer a partir de sus estéticas, de las jergas, de sus territorios, no solo son apreciaciones parciales sino muy superficiales. Una "Tribu Urbana", señalaría en el mejor de los casos, algún sentido de pertenencia y de identificación societal frente a otros grupos que plantearían diferencias sustanciales al punto de resultar en algunos casos, contradictorias.
No obstante, es muy fácil encontrar a jóvenes -y no tan jóvenes- vistiendo una camiseta de DIMMU BORGIR, IRONMAIDEN o AC/DC que pudo adquirir en cualquier tienda, no necesariamente de rock, solo porque la imagen, el estampado les gusto, lo que no implicó el deseo de pertenecer o identificarse con la banda. Es más, en ocasiones ni siquiera se es conciente de que se trata o que dice la escritura gótica de la misma, lo que desde luego para un buen roquero, no es más que una afrenta derivada de los modernos bucaneros de los emblemas del rock, que no solo lo plasman en camisetas, sino que además los usan en logos de barras de equipos que poco o nada tienen que ver con la banda de la que toman el logotipo.
Igualmente me he encontrado con tipos mechudos, vestidos de negro, con muñequeras y demás, lo que sería propio de un metalero y sin embargo una vez preguntado, afirman que les gusta la salsa y que se visten así porque les parece "chevere", porque el cabello largo lo hace ver juvenil o porque así se fijan más las chicas. De la misma manera, encontrar en oficinas, sujetos con el cabello corto, corbata y vestido de traje, y declararse en el fondo seguidor acerrimo de BATHORY , VENOM o cualquier otra banda de culto en el mundo del rock. La pregunta es ¿A cuál de los dos encasillamos como miembro de una tribu urbana y en cuál lo inscribiríamos? seguramente al primero lo ubicamos dentro de los metaleros con toda su parafernalia y al segundo como un joven del sistema, al que seguramente le gusta la rumba y la música más tropical. La conclusión de acuerdo a lo anterior, es que simplemente no hay tribu, pues se puede Ser, se puede comprar la estética, se puede ir a un concierto de IRON MAIDEN, impulsado por los códigos mediáticos que señalan que es un gran espectáculo y no porque se conozca qué es y quienes son los integrantes de la banda.
Hace poco en Rock al Parque, pude evidenciar algo de esto cuando observé como varias personas que lucían sus camisetas con estampados de MORBID ANGEL, abandonaban el concierto donde en ese mismo instante se presentaba la banda. Algunos expresaban que simplemente no conocían la banda y que el estampado les parecía provocador y por eso compraron la camiseta, pero que en el fondo no habían escuchado a la banda y que una vez se dieron cuenta de qué se trataba, no les interesó, aunque seguirían luciendo la camiseta. Por eso abandonaron el concierto. Esto es, la estética se compra como la música, como la posibilidad de ir a un territorio particular, zona de bares de rock y demás, escuchar música, normalmente las mismas bandas que siempre ponen en los bares, las de las bandas comerciales y más conocidas, y salir de allí para luego ir a escuchar salsa, merengue o cualquier otro ritmo, y finalmente hacer uso de un territorio, pero no sentirse parte de ninguno de los escenarios en donde transitó momentos antes.
Por ello, me sorprende cada vez que leo en un periódico, veo en un noticiero o alguien comenta como le dejaron en el colegio un trabajo sobre tribus urbanas, porque no dejo de pensar que siguen mirando a los jóvenes por la superficialidad que se expresa en una moda, en unos collares, en unos aditamentos, y no por lo que es en sí el sujeto que se encuentra detrás de ello. La estética es importante, como la jerga, como los territorios, pero estos no dicen quienes son los sujetos. Estos posiblemente son otra cosa, y allí está precisamente la naturaleza de oponerme al uso de este término. Una "tribu Urbana" mira la superficialidad de una sociedad y de unos sectores que pueden hacer uso de ellas pero que se esquematizan de manera apresurada por quienes intentan leer la sociedad de una manera sistemática.
Al contrario, hablar de comunidades de sentido implica leer las formas como los sujetos dimensionan y construyen simbólicamente sus espacios y sus vidas, más allá de esas expresiones ligadas a las modas y a las copias de artistas mediatizados previamente. Una comunidad de sentido se mide a partir de lo que él sujeto sabe, conoce previamente acerca de un movimiento. Es decir, se trata de lo que el sujeto reconoce, de la expresión libre de poder afirmar, que escogió determinada estética, gusto musical y demás, por el hecho de saber y asumir la responsabilidad que le atañe, ser parte de una red de códigos y de símbolos que no todos los que se encasillan dentro de una "tribu urbana" conocen ni les interesan. Por eso, también estas tribus se asumen como pasajeras, ya que los sujetos mudan de expresión identitaria y para quienes piensan en tribus urbanas, estos jóvenes aparecen como metaleros, mañana pueden ser un punkeros, un góticos ( todos ellos expresiones del rock and roll, que finalmente es uno solo con manifestaciones distintas), o skater, flogger, emo, o un cristiano arrepentido de un pasado identitario que apenas reconoció y vivió.
Por otro lado, la hibrides de las expresiones estéticas complica más las cosas. Se encuentra jóvenes que se asumen como roqueros que forman parte de barras de fútbol, que a la vez son cristianos y que en otros espacios se asumen de acuerdo al contexto. Una expresión más de lo que Touraine expresa en torno a la fragmentación del yo y la muerte del mismo para asumir expresiones temporales que siguen los ritmos de los cambios que se presentan a un nivel mucho más global. Así que, si se trata de describir modas, estéticas y otros referentes superficiales al cuerpo, pero además, temporales, entonces dejemos que hablen de tribus urbanas, pero si lo que queremos es saber que piensan los jóvenes, como ven su mundo, en últimas, quienes son, entonces pensemos en comunidades de sentido que dan sentido a sus vidas, de la forma como el rock nos ha atravesado a muchos para levantar la bandera de lo que creemos, vivimos y sentimos más allá de los estereotipos y clichés del mercado y de los medios. Por eso no creo que el rock, que el metal sean parte de una tribu urbana, más bien son comunidades de sentido nacidas en el contexto de un mundo caótico cuyo intento de modernidad entra en crisis. Eso lo vemos, lo sentimos y lo expresamos en la música, pero también en el lenguaje mismo de los actos a través de los cuales el rock sirve como ejercicio y como ventana para ver y entender el mundo. Y esto va más allá de una tribu. Es puro rock and roll en las venas.
¿Qué opinan ustedes?
servido por carlosreina
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